jueves 21 de mayo de 2009

Tiro por la culata (cuento corto)




Ya es más de la media noche y esta noche hace frio. Al salir al balcón me recibe una ráfaga de viento. La ciudad ruge. Recibo una bocanada de smog fresco y como si fuera poco me enciendo un cigarro. Una resequedad se forma en mi garganta a la vez que exhalo.
Adentro yace dormida una mujer, envuelta en sabanas blancas. Duerme de lado y enseña una de sus piernas. Y esos hermosos pies. Una abundante cabellera castaña y ondulada se posa sobre sus hombros y espalda. Su cuerpo desnudo se encoje al sentir el viento que entra por las rendijas de la puerta. Cambia de posición, guarda la pierna, pero en cambio muestra su rostro a la pálida luz que se cuela por la ventana. Sus labios están entreabiertos, como esperando un beso.
Fue toda una casualidad. Me encontraba de pie frente al escaparate de una librería ojeando los títulos y sobretodo matando un poco de tiempo esperando un amigo. Libros de cocina, arte monumental egipcio, el Quijote y el Kamasutra. Vi su reflejo reflejado por la vitrina distrayendo mi atención para voltear y capturar su mirada infraganti. Sin titubear me sonrió, pero no se detuvo, ni aminoro el paso. El capturado fui yo.
Me tomo un par de segundos reaccionar y sin saber porque, la seguí. Atravezamos la parte vieja de la ciudad de Zúrich, cerca de la Grössmunster. Es fin de semana, todos aquí quieren algo de acción y ya hay algunos borrachos. A la altura de Scheitergasse la gente camina entre locales y por un rato parecen hablar una lengua que ya no entiendo o que no me interesa comprender. Noto que otros hombres la observan.
No es particularmente especial pero solo una diosa pisa el suelo con elegante humildad. El contoneo de sus caderas y la seguridad que da a cada paso hacen parecer que el mundo le pertenece. A veces se detiene a preguntar algo pero parece no encontrar respuesta. Los consultados enmudecen. Ella lo sabe, sonríe y los deja.
Por Oberdorfstrasse, finalmente entra en un bar. La sigo de cerca y me detengo un par de segundos antes de entrar para verla a través del cristal de la puerta. Camina directo a la barra. Mientras pide una cerveza me siento junto a ella. Tomo su mano y la pongo sobre mis genitales al momento que susurro en su oído “mira como me tienes”. Reaccione ante mi impulso y espere cachetada pero en su lugar me devolvió una sonrisa y me dijo “Salgamos de aquí”.
Cinco minutos más tarde nos encontrábamos sobre la Rämistrasse tomando un taxi de vuelta a mi apartamento en Goldbrunen platz. Atravesamos Limatt envueltos en luces pasajeras reflejando tintineantes en el lago y besos, bajo los ojos espías del conductor. A la altura de Burkiplatz mis manos ya habían encontrado camino bajo sus bragas. El conductor se pone nervioso pero no dice nada. Ella lo nota y me dice que soy exhibicionista, susurra su risa y luego me besa el labio inferior.
Cuando finalmente llegamos le pregunto al conductor cuanto le debo pero sonríe a manera de cómplice y me dice no te preocupes te lo mereces. No me da tiempo a darle las gracias, ella me toma de la mano y me atrae hacia su cintura. Ya no tengo frio y el invierno parece haberse esfumado y con él, el recuerdo de cómo llegamos hasta la habitación.
Me acosté con su sonrisa y su mirada picara. La textura de sus caderas, el sabor de sus pezones. Adore su olor y lamer la esencia de este. El sonido de su voz mientras dice Oh Gott me hizo sentir justamente eso, que Dios existe y que somos los dos. Y luego sus besos. Sus suaves besos en mi labio inferior abrazando el cielo porque los ángeles existen en ese momento y en el instante en que aprieta mis manos sobre sus nalgas pidiéndome más. Ella es fuego y yo soy agua que se evapora. Un sonido que se pierde en un hilo en la perfección de la nada. Una nada que se convierte en un todo. Todo, absolutamente todo.
La chica duerme plácidamente. El vaho que sale de mi boca ha empañado el vidrio de la ventana. Desde aquí, luces rojas y amarillas a un ritmo intermitente. Ignoro la señal. Es demasiado tarde.
Ella se llama Laura y yo, soy un esclavo.

sábado 18 de abril de 2009

El hombre del futuro (Cuento corto o parte2)



Termino la Semana Santa. En realidad fue un alivio increíble. Ya no soportaba la sensación de fricción entre miles de cuerpos embriagados. El desahogo de frustración vomitándose por las calles, en los bares, en las abarrotadas discotecas. Abarrotadas de amor incomprendido, de amor pasional y pasajero. Risas sueltas disolviéndose en el humo y el ruido.

El lunes regrese a la Ciudad. Trafico liviano, humores post-catárticos aceitando de nuevo la maquina que acelera despacio. Llegue sin problemas a casa. Varios recibos y cuentas por pagar incluida la renta. Como no me fue nada mal, decidí llamar inmediatamente al casero. Salde cuentas y por la tarde regrese a casa a tomar una ducha. Mi plan era fumarme un puro y hacer absolutamente nada.

En realidad estaba tan cansado que cuando pegue la cabeza a la almohada ya estaba dormido. Me dormí sin darme cuenta, repasando el asueto. Sueño a las chicas, a los borrachos, un mar de gente que se diluye poco a poco hasta transportarme a un lugar desconocido con gente desconocida pero que se me hace familiar. Estoy sentado bajo un árbol con mucho follaje y me pregunto que estoy haciendo aquí. En ese preciso instante escucho una voz me llama por mi nombre.

Es un mono, se llama Juan Noj y me pide que lo siga, tiene algo que quiere enseñarme. Noto que soy un mono también, que tengo cola y que no se me hace difícil brincar de una rama a otra. Atravesamos selva y llegamos hasta una ciudad habitada por humanos. Ya no me siento más mono y el mono es humano o lo parece. Vamos caminando y la gente parece no vernos. Los perros nos ladran y tratan de intimidarnos. Pregunto el porqué. Juan me contesta que la gente no puede vernos, pero los perros sí. Las calles me parecen conocidas pero no logro descifrar en donde nos encontramos. Eventualmente llegamos a una casa y tocamos la puerta.

Un tipo nos abre la puerta y mientras sonríe nos deja pasar. Adentro hay cuatro tipos más. Todos se comportan con camaradería y todos están vestidos con alguna prenda roja. Juan me presenta con todos y me dice que es el equipo del cual estoy a cargo. Yo también llevo una camisa roja y apenas la percibo en este momento.

No termino de preguntarme qué diablos estoy haciendo allí cuando de pronto alguien toca la puerta. Como estoy más cerca abro y hay tres tipos afuera, también vestidos de rojo. Estoy a punto de dejarlos pasar cuando uno de los tipos que recién acabo de conocer adentro, salta de su silla para asomarle un golpe a uno de los recién llegados. Los otros le siguen y se arma una riña. Los tipos de afuera se transforman en sombras liquidas y se escabullen a una velocidad increíble, me lanzo sobre una y me paraliza. Cada vez que las tocamos quedamos paralizados y se escurren de nuevo. Huyen.

En este momento, me despierto inquieto.

Estoy sudando a mares, hace calor en la habitación y además estoy agitado. Me levanto por un vaso de agua. Veo el reloj del teléfono y son las 5 de la mañana. Ya no tengo sueño.

Menuda conciencia la que tenés cabrón, me dije a mí mismo.

Si, de vez en cuando también me ponía existencial. Sabía que era un hijo de puta por convicción y que tenía deudas a mi conciencia. ¿Pero quién no las tiene? En este mundo todos son caníbales y si no te pones las pilas te toca comer las sobras o tu propia carne.

Como no podía conciliar el sueño decidí fumarme un puro y ponerme a pintar. Llegue al taller justo en el momento en que podía sentir el efecto. Un periódico puesto sobre la mesa me llamo la atención. Hojeé las páginas rápidamente y uno de los titulares hablaba de que nuestro presidente recién electo era un asesino confeso. Defensa propia, según él. Este es el tipo de noticias que cuando se está pedo te deja pensando. Claro al final la conclusión es que todavía no se pueden resolver los problemas con ideas. Hasta me causo simpatía el tipo este. En la foto posaba una sonrisa.

No estamos solos, habremos muchos hijos de puta. La única diferencia son los hipócritas que juegan a ser tibios. Supongo que entre millones de personas ha de haber gente buena pero todavía no he tenido la suerte de conocer a ninguna. Tal vez en otro lugar, en otro país o en otro planeta, pero nunca he vivido en ningún otro lado que en esta ciudad. La analogía de selva de concreto le sienta bien, el darwinismo corre por sus venas. Las esquinas de la pirámide alimenticia abren sus fauces y se traga a sí misma. El ojo que lo observa todo lucha por mantenerse a distancia a costa de balas y cadáveres, hechos de interés compuesto. Sálvese quien pueda.

La vida aquí es insoportable pero nadie se suicida. Nos gusta darnos tiempo para esto. Nos gusta hacerlo lento. Y pensamos en el futuro.

Nos imaginamos un mañana mejor. Ser mejores personas, un mejor auto, un mejor puesto en el trabajo, un mejor salario. Ser un mejor esclavo, mejor adiestrado. Somos la gente del futuro y nada nos detiene, ni siquiera nosotros mismos. La rueda gira suspendida en el eje del temor. En el temor de que descubran que muy en el fondo si eres capaz de pensar en algo mejor. Que tu alma es capaz de sonreír. Cobardes, eso es lo que somos.

Tenemos miedo de mandarlos a todos a la verga. De decirles ya no más. Ya no más de la misma mierda. Déjenme vivir la vida como me mejor me parezca. Si me he de comer mierda que sea mía y de nadie más.

Ellos lo saben. Siempre han estado aquí. Riéndose a nuestras espaldas. Imponiendo las leyes, haciendo que exista la gravedad. “Este es el suelo señores y de aquí nadie se levanta”. Prohibido volar. Ellos manejan los hilos. No son tan fuertes en realidad, pero sus marionetas están dispuestas a hacer explotar el mundo en llamas. Quieren incendiar Roma para hacer un poema. Quieren hacer estallar de júbilo a la gran ramera y la gran ramera somos nosotros. Ondear sus banderas al ritmo de fanfarreas marciales, en lo que un Cristo redentor baja del cielo a barrer el suelo.

Mientras tanto, vamos a la iglesia o al circo, que es lo mismo. Y nos abstraemos de mundo mirando como 11 idiotas corren detrás de un balón. La cañería está rota y es un desagüe. La sangre se evapora al salir de nuevo el sol.

Mañana pintare otro cuadro. Mañana.

martes 14 de abril de 2009

Semana Santa (Cuento corto)



No existe crisis que pueda mermar esa ansiedad de escapar del hastío por una semana, de tirar la casa por la ventana, de embriagarse de olvido. Por lo menos así piensa la mayoría de las personas y aunque ese no es mi caso siempre veo aquí una oportunidad inigualable.

Después de varios días de cuaresma, de ir y venir de una procesión a otra por fin había llegado la semana santa. Una de las semanas más lucrativas del año. Así que como todos los años desde hace 5, me preparé para salir a trabajar mientras otros se preparan a vacacionar.

No es que mi trabajo sea muy demandante en realidad mucha gente ni siquiera piensa que lo mío es trabajar. Están equivocados. Esto exige siempre mucha precaución y sobre todo estar siempre alerta. La vida de una persona puede depender de esto, la mía por ejemplo. No me gustan los trabajos sucios, pues estos solo demuestran mediocridad. Mi abuela siempre me decía que las cosas hay que hacerlas bien o mejor no hacerlas. Lo mío es un arte.

Lo más importante en mi negocio es saber no levantar sospechas. Hacerse invisible entre una multitud de gente parece carecer de dificultad. Ponerse una gorra, una playera con logotipo de marca de cerveza, lentes oscuros y una pantaloneta ridícula es lo más fácil. Fingir una sonrisa idiota, etílica, acompañada de pasos zigzagueantes y de un balbuceo ininteligible es otra cosa. Pretender que soy un estudiante de apellido rimbombante, que acaba de regresar de Europa puede algunas veces resultar más fácil.

Escoger un “cliente” también es importante. Es esencial saber calcular los valores que se pueden sustraer. A mi gusto, mujeres adineradas y divorciadas son el blanco perfecto. De vez en cuando alguna mujer casada y despechada suele caer en el engaño con la ventaja de que ya hecho el daño será incapaz de contarle a su marido como fue que su tarjeta de crédito quedo sin fondos. Además como bono puede ser que de cuando en cuando llegue a tener sexo fabuloso también.

Tuve que cambiar de ubicación unas 3 veces. De jueves a sabado anterior la pase en la Antigua viendo procesiones con Linda. Una chica extranjera que venía a realizar su tesis aquí por alguna razón. “I love it”, “Es fantásticou” maravillada ante la imbecilidad de cientos de marchantes pagando para cargar un enorme y pesado trozo de madera, vestidos de ridículos trajes hechos a la medida. Linda, blanco fácil, comida, hotel gratis y hasta tuvo la amabilidad de dejarme acompañarla al cajero automático para dejarme ver su número de pin.

Los 900 dólares que me “regalo” muy amablemente sirvieron en parte para pagarme un taxi privado hasta Panajachel. Decidí darme una noche de vacaciones así que salí a darme una vuelta a la calle para darle un vistazo al terreno. Multitudes de idiotas tomando licor hasta caer en coma. Un monton de salvajes deseosos de emociones fuertes, de sexo fácil, de pláticas superfluas. Un jardín de las delicias.

En una de las discotecas conocí a un trío de chicas “bien”. No me costó mucho ganarme su confianza, además me permití invitarlas a algunos tragos y uno que otro pase. Después de un rato logre conexión con una de ellas, Marta. No fue trabajo fácil pues tuve que soportar toda la noche sus problemas existenciales, su padre ya le había puesto un ultimátum para que ella se pusiera a trabajar y en un mes ya no recibiría mas el cheque al cual se había acostumbrado. ¿Cómo podría costearse ahora su vestuario, su cultora de belleza, el gimnasio y sobre todo la mucama? Además lo que más le daba pena era contarles a sus amigas pues la razón de esto era que su padre estaba al punto de la quiebra. Sentí lastima por ella, pero no lo suficiente. El sexo no era tan bueno, entre mojigatería y alguna educación con películas pornográficas gringas, había algo de mediocre. Tal vez era ese perfume dulce hasta el empacho, o tal vez su cuchicheo infantil. Lo único increíble era ese enorme culo de zompopo presto para ser abusado y vaya que de rodillas me parecía mucho más sexy.

Se quedo dormida, registre su bolsa y no había mucho, definitivamente era una situación patética. Había invertido mucho dinero esa noche y no pensaba perderlo. Por suerte había un recibo telefónico y pude constatar su dirección, tome sus llaves y me largue.

Llegue a la capital a eso del medio día, suficiente tiempo para revisar su casa y sacar lo que encontrase de valor. Un reloj suizo, alguna joyería de oro y lo mejor de todo, dinero en efectivo guardado en una cajetilla de cigarros. ¡Qué ingenuidad por dios!

Ya estaba un poco cansado y apenas empezaban realmente las vacaciones. Pensé en ir al puerto de San José. Pero ir allí, hasta a mi me da miedo, pues ya una vez me ha tocado regresar en traje de baño, sin zapatos, si camisa y sin absolutamente un centavo. Son unos salvajes, son capaces de soltarte una bala por un pinche celular. No, tendría que escoger otro lugar.

Recordé que Marta había mencionado que algunos amigos suyos irían a Monterrico. Nunca había estado allí y me pareció muy buena idea.

Salí a vender las cosas a un conocido mío y luego pase a recoger mi carro, que hasta ahora había pasado toda la semana en el garaje. No me gusta manejar, pero no quería desperdiciar más dinero en lujosos taxis. Había un calor de los mil demonios. Una cola infernal para lograr salir de la capital en miércoles santo, ahora si, se había desatado el purgatorio y todas las almas salían con destino a algún lugar del cielo o del infierno. Música estruendosa a cada caseta puesta por alguna marca de cerveza, mujeres en trajes pegados regalándote sonrisas pagadas por otros y alguno que otro refresco. Bañándote en anuncios, tapizando el paisaje de posters con chicas semidesnudas e inalcanzables. Oh el verano paradisiaco sacado de la fantasía de algún publicista maricón.

Creo que me estoy volviendo viejo y antipático. Solía gozarme esta época un poco mas, solía dejarme llevar como oveja al matadero sin chistar. Participar de estúpidas fiestas como la navidad. Lo creí todo, me deje arrastrar por la mercantilista enfermedad cristiana, la hipocresía de Santa Claus y la sifilítica esperanza de Jesucristo. Y encontré la verdad. Seguiría toda la vida atorado en este mundo de impotentes, haciendo cola al ritmo de reggaetón, a vuelta de rueda esperando a que el imbécil del auto de enfrente se esfume desintegrado junto a los miles de automóviles que se encontraban frente a mí. Haciendo cola para llegar al Edén.

viernes 5 de diciembre de 2008

Hacia una autonomía en la economía local (primera parte)

Hace algún tiempo que los noticiarios económicos han proclamado a los cuatro vientos que el sistema monetario mundial pasa por una crisis de medidas incalculables. Los expertos se han dedicado a dar opiniones tan variadas en cuanto a las causas de estas. Pero no son las causas las que deberían de preocuparnos, sino más bien los resultados. Y es que es más que obvio que durante la historia del dinero y de la banca central lo único que se ha logrado es crear un abismo social con ramificaciones indolentes y alienantes hacia las personas en general.

Esto debido a que los sistemas políticos y económicos adoptados han puesto énfasis en la competitividad más que en la cooperación, basados en teorías económicas obsoletas en donde no se vislumbraba que los recursos del planeta son limitados. Con esto no pretendo abanderar el socialismo pues aunque el término utópico puede sonar bastante atractivo no se aplica necesariamente a la naturaleza de los seres humanos. La cooperación debería de surgir de la necesidad de cohesión social que todos necesitamos buscando que cada quien tome un papel de acuerdo a su naturaleza y su propia manera de ver las cosas y la organización, buscando cada quien su lugar en la sociedad.

En 1982 Michael Linton acuño la palabra LETS (Local Exchange Trade System) que llegaría a ser el equivalente en español a Sistema de intercambio de comercio local. Un LETS, como se conoce más comúnmente, es una red local de intercambios sin ánimo de lucro en la que los bienes y servicios pueden mercadearse sin necesidad de usar la moneda tradicional. A diferencia del trueque donde el intercambio se realiza directamente, este funciona a través de créditos que son recopilados en una base de datos abierta a todos los miembros y que pueden ser utilizados en cualquiera de los servicios listados en el catalogo de personas que están afiliadas. Por ejemplo alguien afiliado a un sistema como este puede prestar un servicio de jardinería a alguno de sus miembros y los créditos acumulados los puede gastar adquiriendo el servicio de un masajista de otro miembro.

Este sistema ha llegado a tener tal éxito en algunos lugares como el caso de Ítaca en Nueva York, donde este sistema se empezó a implementar desde 1991. Bajo la iniciativa de Paul Glover este sistema se basa en el establecimiento de valor de una moneda denominada “hora” que es el equivalente a $10 dólares americanos. Este valor se estableció sacando el promedio del costo de una hora de trabajo de las personas que conforman la comunidad de Ítaca. Aquí la tasa de cambio para cualquier transacción es establecida por ambas partes, es decir, por la persona que adquiere un producto o servicio y la persona que lo ofrece.

Varios millones de dólares en valor de productos y servicios han sido intercambiados desde entonces y actualmente hay miles de personas afiliadas al sistema así como mas de 500 negocios locales que incluyen un centro de atención medica, una librería pública, granjeros, masajistas, electricistas, contadores e incluso una institución que funciona a manera de banco dando préstamo de créditos a negocios locales sin intereses.

De esta manera la comunidad no persigue competir sino mas bien colaborar con sus vecinos enriqueciendo a todos y permitiendo que el comercio se mantenga, incentivando a las personas a ofrecer lo que puedan y a participar activamente en la construcción de su comunidad.

Tal vez sea este un buen momento para tratar de implementar un sistema similar en Guatemala y muchísimo más específicamente en la cuenca del lago, donde los recursos son abundantes pero el dinero no. ¿Le gustaría participar?

viernes 18 de julio de 2008

Migración Creativa



Desde hace cientos de años, Atitlán ha sido testigo del paso de Artistas nacionales y extranjeros. Músicos, Pintores, Diseñadores, Escritores y Revolucionarios han transitado alguna vez por las calles y callejones de las poblaciones que rodean la cuenca del lago.

Destino turístico por excelencia, el lago de Atitlán se ubica en el departamento de Sololá, en el occidente guatemalteco. Por su belleza indiscutible Tzulunyá, como se le conoce en lengua Zutujil, ha sido inspiración para la creación del arte y las ideas y ha sido testigo del paso de grandes creadores.

Aldous Huxley es citado frecuentemente por haber dicho que Atitlán es el lago más bello del mundo. También se dice que Cerro de Oro, visto desde el Panajachel, es la inspiración de la forma de la boa que traga un elefante en el libro El Principito. Se sabe que incluso el Che Guevara estuvo hospedado en la casa Cackchiquel y como mito del lago se cuenta que el poema de la canción The End, por The Doors, hace alusión directa a él. Erick Clapton, Robert Downey Jr., Manu Chao, The Edge de U2, Pavarotti, Sienna Miller, Ann Camerón y casi sin falta todos los artistas nacionales han sido agogidos alguna vez en sus pueblos.

En el área local, la creatividad no se queda atrás. Al dar un vistazo por sus calles y mercados locales es imposible no sorprenderse de la belleza de sus tejidos y de su variedad, ya que también se encuentran tejidos de lugares tan remotos como Todos Santos, Huehuetenango. Entre los tejidos locales sobresale la ropa de los pobladores de Santiago Atitlán, que con sus colores busca mimetizarse con el paisaje, en singular belleza.

Máscaras, mesas, cofres, esculturas de motivos religiosos o místicos se encuentran en la variedad de trabajos en madera. Artesanías de una estética bastante particular adornan y enriquecen la comodidad del hogar local y satisfacen las exigencias del visitante extranjero. San Pedro y Santiago sin lugar a dudas se encuentran entre los exponentes más brillantes de este arte y el de la pintura, en la cual San Juan participa orgullosamente con una selecta gama de talento.

Mucho del talento local ha pasado desapercibido y de algunos solo se conoce por el trabajo que han dejado como testimonio de su genialidad, como los dibujos de Jupa, que demuestran un estilo y una estética muy original en sus líneas. Este no es el caso de las pinturas de los cotizados Raúl Vásquez, Nan Cuz y Juan Sisay quienes ya son reconocidos artistas a nivel nacional e internacional.

Otros se van abriendo un espacio en el arte contemporáneo nacional como Benvenuto Chavajay, René Dionisio Chavajay quienes han realizado importantes pasos en la escena del arte guatemalteco y han dado algunos pasos para asegurar un espacio en el extranjero. En las filas de esta generación de artistas locales, también se encuentran el poeta Pedro Chavajay, y el fotógrafo Manuel Chavajay. Dato curioso, el apellido Chavajay está ligado indiscutiblemente al arte local.

Mario Monteforte, podría ser la síntesis del artista autoexiliado de la ciudad. Parte de su vida ha servido de inspiración a películas como “Donde acaban los caminos” en donde se retrata parte de su vida en San Pedro la Laguna. Carlos Cush lleva aproximadamente 15 años viviendo en Panajachel, haciendo música y formando a futuros artistas. Giovanni Pinzón, del conocido grupo de rock Bohemia Suburbana, ha tomado Panajachel como su base de operaciones desde hace algunos meses. Maurice Echeverria, escritor y periodista guatemalteco, Claudia Armas cantante, locutora de radio y presentadora de televisión, Guido Aguilar, músico y reconocido psicólogo, Eleazar Aguilar, Pablo Robledo, ambos cantautores y artistas multidisciplinarios, Arnoldo Ramírez Amaya, Igor Sarmientos, son algunos de los que han hecho de Panajachel su hogar.

El aporte del artista extranjero es indudable y es gracias al aspecto cosmopolita del lago se hace posible el intercambio cultural. Muchos artistas extranjeros han encontrado un hogar en Atitlán. Entre estos, las artistas plásticas Vivian Sutter, Quetzalcóatl, y los músicos Roberto Luz, Mike Mackguire, Dan Rial, Kevin Warner, Marcos Solo, Yoca (del grupo Susto), El Pampa y el cantante cubano Michel Peraza quién menciona el lago y Panajachel en algunas de las canciones de su disco “Sin Perder La Paz”.

El festival “Atitlán” que reúne doce horas seguidas de música internacional y nacional esta a cargo del músico colombiano-americano Roberto Luz y es una muestra del tipo de aportes que brinda la comunidad extranjera que reside en el Lago de Atitlán.

Descentralización de la cultura

Los esfuerzos de descentralización de la cultura se hacen perceptibles en San Marcos la laguna de la mano de Gabriela Cordón con el proyecto de arte para niños zutujiles y cachiqueles, La Cambalacha. También en en la aldea Jaibalito la filmación y edición de la película de Michael La Burt y las colecciones de arte reciclado de Waste Weaver con Nathalie Verwilghen. El recorrido desde “Luna llena en las milpas” a Roberto Luz y el festival de su iniciativa “Festival Atitlán” en Santiago. El festival Panarock en la primera mitad de los noventa, el Aleph Bar en la segunda seguidos por La Wachoch y desde hace un tiempo la primera edición del Festivalote de Panajachel, sin olvidar a las legendarias Casa del Pintor y La Galería.

Actualmente varios proyectos a lo ancho de la cuenca de Atitlán intentan involucrar a la población local como en el caso de Canal cultural, proyecto de Luis Yat y Rene Dionisio en San Lucas Tolimán. Lo mismo sucede con Chúmbala Cachúmbala, primera escuela de títeres en Centroamérica que tiene su sede en Panajachel a cargo de la guatemalteca Carolina Cifuentes y el italiano Paolo Iorio. Roberto Obregón también enseñando ecología a miles de niños y niñas con obras de títeres y libros de pintar.

Entre estas la Revista Ati desde hace dos años facilita la expresión y la opinión de algunos escritores y artistas locales, es la precursora de una serie de eventos culturales conocidos como los festivalitos en los cuales han participado artistas y comunicadores de diferentes géneros de la expresión. Muestras de cine, conciertos musicales, lecturas de poesía exposición de fotografía y plástica. Estos festivalitos han servido de motivación para la creación de la primera edición del Festivalote que se prepara en estos momentos para una continuación.

La escritora y periodista Lucia Escobar junto al artista y gestor cultural, Juan Miguel Arrivillaga y Rafael Olivares, un chileno idealista que se une a los esfuerzos, para sentar las bases, a importantes aportes culturales por medio de la revista Ati, Los Festivalitos y El Festivalote. Juan Miguel Arrivillaga, director de la revista opina que el lugar tiene muchísimo potencial para que en un futuro Panajachel sea considerada una meca cultural a nivel mesoamericano e internacional. También comenta que los esfuerzos del colectivo Ati se enfocan a crear un bienestar construido a base del patrocinio de la iniciativa privada, buscando apoyo en las empresas de conciencia socialmente responsable ya que al parecer el gobierno, específicamente hablando, el ministerio de cultura y el INGUAT han dejado en el olvido a este paradisiaco lugar.

En Panajachel, el gobierno local representado por la municipalidad ha tenido muy pocos créditos en cuanto a este desarrollo cultural aunque al parecer la actual gestión se está preocupando más por participar ya que saltan a la vista los múltiples beneficios que esto trae a la población.

Aunque el futuro no pinta con un color alentador algunos artistas opinan que, si hay participación de parte de la población y de los negocios locales, se podrá prescindir de la ayuda de un gobierno que ha dejado a estas poblaciones en orfandad. Un futuro donde se abrirán más escuelas de arte y facilidades para el desarrollo artístico añadiéndole más color, sonido y movimiento a la belleza de este lago tan singular, que abre sus puertas a las mentes creativas.

domingo 18 de mayo de 2008

El "Mar"


Creo que la razon, es que de una manera u otra siempre he sentido que solo soy una antena. Y claro no solo yo, todos y todo. Una expresión de una onda que nos atraviesa a todos. Como un mar que lo cubre todo hasta llegar a nuestras islas y desde cuyas orillas divisamos el infinito y damos cuenta de su asombrosa inmensidad. Somos tan solo un instrumento y una nota de su creación y de una grandiosa melodia misteriosa, dramatica, subjetiva e incierta. Un oceano tan vasto, donde cada uno de nosotros y cada una de las cosas constituye tan solamente una pequeña parte, de una parte pequeña. Un grano de arena, que tan solo se mece con el movimiento constante de sus olas. Somos tan solo un sueño, un pensamiento. Tan solo un diminuto sonído efimero que asegura la perfección de esta canción. Somos actores y testigos de la majestuosidad de esta melodía universal.

A veces distraidos, olvidamos escuchar la perfección de todo lo que nos rodea y nos sumergimos en tormentas a naufragar y nadamos desesperadamente, hasta que las aguas se calmen o hasta llegar a ese faro desde donde se divisa el Sonido.

Esplendoroso, brillante y tan vivo como la luz. Ese sonido es la vida misma. Es lo que hace vibrar cada soplo de viento, cada hoja, cada arbol, cada gota que lluéve, se llóre o se béba. Cada gesto, cada muerte de estrella, es tan solo una pequeña nota tenue, de una melodia que busca la perfección de su Arte.

viernes 9 de mayo de 2008

Ciclos


La única manera de terminar algo es empezando.

Nos vemos pronto Guatemala