lunes, 5 de noviembre de 2012

Sol que se cuela entre nubes

"Ya no me importan las ideologias, porque esclavizan , porque dividen, porque te separan de tus afectos, de la gente que te es cercana por defender la buena mesa del que está arriba riéndose de tus sueños . El problema es que hay muchos indignos disfrazados de indignados, para que nos creamos el cuento. Ya no tengo ideología, porque ya no me siento mejor ser humano que otro por ser de izquierda o derecha. Por eso decidí en mi vida y me quedé con la poesia, pero desde la tribuna de los versos sigo viendo a mi pueblo sobrevivir y no vivir. " 

Dira Martínez Mendoza, poeta venezolana.



El aumento del desencanto, de la falta de confianza entre la gente y las personas que las gobiernan; de sus consecuencias nefastas reflejadas en la flor de la envidia y la avaricia, nos dan un panorama desolador por veces.  Mientras, el común de los mortales no tiene tiempo para buscar el significado de su vida, el sentido de su vida,  atareado en la ardua tarea de sobrevivir a un mundo voraz. A su ves están los hombres que durante la historia han guiado a sus pueblos por caminos de paz o de guerra o  abundancia y hambre, que no es igual pero es lo mismo. Algunos se endiosan a si mismo tras el poder que les confiere la obsesión por controlarlo absolutamente todo. Entre ellos se disputan la corona de un reino que cae en ruinas por falta de amor e indiferencia.

La tierra tiembla, y mientras lo hace, en la gente se sacude el despertar de un espíritu que lo cuestiona todo, incluyendo las mismas bases de la sociedad transgrediendo todo tabú.  Reconsidera su derecho a existir, reconsidera que tiene derecho a soñar, pero lo único que ha aprendido a soñar son tragedias.  Con los ejemplos de nuestros lideres se ha llegado a darle glamour al crimen, a la falta de ética y a lo mas superficial y hedonista de nosotros mismos. Todos somos seres egoístas que en lo profundo solo buscamos nuestro derecho a existir, radicado en el mas básico de nuestros instintos, que natural y genuino busca su derecho a expresión.  Esto efectivamente subraya que en definitiva somos animales políticos y que es natural que resulte en algunos el sentimiento de que existe el derecho natural a trazar su vida por si mismos.

De esta danza de poderes y polaridades, no todo es oscuro. Algunos despiertan de la pesadilla para darse cuenta de que somos seres interdependientes y de que habitamos un universo en donde todo lo es.  Estos corazones han dejado a un lado su cinismo y acidez para comunicar y sensibilizar con propuestas y acciones, que es posible vivir en un planeta compartido en donde coexistan los universos de cada individuo, en una realidad en la que la sociedad y el individuo conforman un todo simbiótico con la naturaleza. Estos individuos son como partículas de agua que cuando se reúnen y fluyen, son capaces de tallar hasta la mas dura de las piedras.

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