lunes, 17 de septiembre de 2012

Así nació un Fenix



Érase una ves un hombre que paseaba su mirada en los escombros. Cuenta la historia que después de desbordar las copas se encontró con un espejo roto. Los fragmentos del cristal le partían el rostro a pedazos. Un día el hombre se canso de tanta embriaguez y decidió buscar el origen de sus problemas. Después de un gran túnel se encontró a si mismo. En el fondo del abismo se encontraban los cadáveres de sus antiguos yo, uno a uno, con todas las armaduras y yelmos posibles. Los había vencido a todos con una mirada al penetrar la oscuridad con su luz. Nunca volvería a ser el mismo. Antes del atardecer su casa estaba en llamas y de las cenizas nacía un fénix.

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