viernes, 4 de abril de 2014

Para un copo de nieve (bello, frágil, vulnerable y frío)



El vacío en el pecho surgió tras la revelación de lo temporal.

Los ojos se abrieron al verte buscar desesperadamente el aliento que precede  a la concepción de la vida.

Desapercibiste que en este viaje no es el destino el que importa, si no el placer que surge de respirar el paisaje y volverse uno con el; disfrutar de la jungla, los pastos llanos, los volcanes a la orilla del crisol de las almas en todas sus estaciones, en las alas de todos su pájaros y las canciones de todas sus tormentas. 

Fundirse en amaneceres, mañanas juguetonas, tardes tranquilas. El suspiro del ocaso que se convierte en lienzo de lunas, estrellas fugaces y cometas, hasta ser absorbido completamente por el infinito y en una epifanía llegar al orgasmo. 

Despacio y sin prisas como lo dicta el compás del universo.  

Ojalá que la próxima vez seas como gota de lluvia en verano, pintando arcoíris.